Cada 27 de julio se conmemora el Día Internacional del Cáncer de Cabeza y Cuello, una jornada para concienciar sobre un grupo de tumores que, aunque menos conocidos que otros, tienen un importante impacto en la salud y en la calidad de vida de quienes los padecen.
Bajo la denominación de cáncer de cabeza y cuello se agrupan distintos tumores que pueden aparecer en la cavidad oral, la faringe, la laringe, la cavidad nasal, los senos paranasales o las glándulas salivales, entre otras localizaciones. Debido a la zona en la que se desarrollan, pueden afectar a funciones tan importantes como hablar, respirar, tragar o alimentarse, con importantes repercusiones físicas, funcionales y emocionales.
El impacto de una enfermedad que afecta a funciones esenciales
El cáncer de cabeza y cuello constituye el noveno tumor más frecuente en España. Según las estimaciones de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), en 2025 se diagnosticarán alrededor de 7.446 nuevos casos, mientras que en 2024 fallecieron 3.675 personas por esta enfermedad (SEOM).
Aunque durante décadas se ha asociado principalmente al consumo de tabaco y alcohol, el perfil de estos tumores está cambiando. Hoy sabemos que el virus del papiloma humano (VPH) desempeña un papel creciente, especialmente en los tumores de la orofaringe, donde es responsable de aproximadamente entre el 30 % y el 35 % de los casos (SEOM).
Prevención y diagnóstico precoz: dos herramientas fundamentales
La evidencia científica demuestra que una parte importante de estos tumores puede prevenirse actuando sobre sus principales factores de riesgo. Evitar el consumo de tabaco, reducir la ingesta de alcohol y promover la vacunación frente al VPH constituyen algunas de las principales estrategias de prevención. Además, la detección precoz sigue siendo uno de los factores que más influyen en el pronóstico de la enfermedad.
Entre los síntomas que no deben pasarse por alto destacan:
- Ronquera persistente
- Dificultad o dolor al tragar
- Heridas o úlceras en la boca que no cicatrizan
- Dolor de garganta mantenido
- Aparición de bultos en el cuello
- Sangrado o dolor persistente en la cavidad oral.
Ante cualquiera de estos signos, especialmente si persisten durante varias semanas, es importante consultar con un profesional sanitario para realizar una valoración adecuada.
La investigación abre nuevas oportunidades
En los últimos años, el conocimiento de la biología de estos tumores ha permitido desarrollar tratamientos cada vez más eficaces y personalizados. Uno de los avances más relevantes ha sido la incorporación de la inmunoterapia, que ha mejorado el pronóstico de determinados pacientes y recientemente ha demostrado beneficios también en fases más tempranas de la enfermedad.
Al mismo tiempo, la identificación de biomarcadores, el estudio de las alteraciones moleculares y el análisis masivo de datos están transformando la forma de diagnosticar y tratar estos tumores, permitiendo seleccionar la estrategia terapéutica más adecuada para cada paciente.
Nuestras cuatro líneas estratégicas de investigación contribuyen también a avanzar en el conocimiento de tumores complejos como los de cabeza y cuello:
- Medicina de precisión, para adaptar los tratamientos a las características biológicas de cada paciente.
- Diagnóstico temprano, orientado a detectar la enfermedad en sus fases iniciales y favorecer un mejor pronóstico.
- Inteligencia artificial, aplicada al análisis de grandes volúmenes de datos clínicos y moleculares para apoyar la toma de decisiones.
- Envejecimiento y cáncer, una línea de investigación fundamental en una población cada vez más envejecida y con mayor incidencia de enfermedades oncológicas.
Porque cada biomarcador identificado, cada algoritmo desarrollado y cada avance en medicina nos acerca a un objetivo común: diagnosticar antes, tratar mejor y mejorar la calidad de vida de las personas con cáncer.





